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miércoles, 17 de abril de 2019

FRANCISCO CENTAURO NOVELA 1ºCAPÍTULO


CAPÍTULO 1
FRANCISCO CENTAURO
Era un joven que amaba los caballos y se regocijaba con ellos. No en vano su padre y su abuelo habían sido herradores.
Cuentan del joven que no hablaba mucho pero era hacedor de versos, esto es, poeta. Y que si mezclaba licores la lengua se le disparaba. Así dice esta leyenda que como los versos de Antonio Machado a algunos caballos soñados y a su amada le decía tu eres de verdad o no?
Y viendo entre todas las cosas que su amor no podía explicarlo con vanas palabras, ni aún con palabras sagradas. Y no siendo temeroso de Dios sino libre como un caballo aquel joven sufrió un metamorfosis.
Un salto al vacío desde un tercero y la transmutación en un centauro. Se le rompió la espalda y le pusieron los cuartos traseros de un caballo. De esta manera su padre le clavaba clavos en los cascos que le dolían hasta el fondo del alma.
 Su padre no quería que lo viera nadie a ese, su hijo bestia rara. Así que era dado a encerrarlo, en sanatorios, cuadras, incluso en la cárcel. A lo que él centaruo, le daba coraje, entrabále el barrunto y la rabia  era incontenible.
  En su mano llevaba un cayado porque con sus piernas equinas no andaba del todo bien este Sagitario sin arco. Además se cuenta que nuestro Francisco Centauro tenía dones proféticos.
  Sus herraduras sonaban por los valles y las regalaba para que su desventurado padre tuviera momentos de intimidad con él. Entonces aunque le dolía, era feliz con esos clavos que le dolían hasta el fondo del alma.
 Agradecido estaba Francisco Centauro a su Dios y ya no era un caballo libre. Si no como un centauro temeroso y sumiso de Dios
Entrolé en una de sus estancias en sanatorios, después de la lectura del Ingenios hidalgo Don Quijote de la Mancha. Imaginándose a él Alonso Quijano y rocinante en un solo. Y como aún no se había sacado la carrera de Historia de la que sólo le quedaban 10 asignaturas.
Estableció un nueva disciplina histórica la Principadología. Cuya misión era estudiar esos microestados donde se guardaba la güita, esto es los millones, los dineros.
  Estando el que más cerca el Principado de Andosia, que además daba tabaco que mata. Francisco Centauro, gemelos de percherón. Hizolé afrenta siendo como fueron allí en Andosia, asesinados judíos, aviadores canadienses, apátridas en la segunda guerra mundial, cantaba por ellos el Gelem Gelem Himno caló.
  Francisco Centauro que solía escribir en un pesebre. Era de ánimo jovial y alegremenos como Don Quijote cuando veía una injusticia lo cual a nuestro centauro le cambiaba la humor.
Y lo de Andosia, Principado de, le parecía gravísima. Además quería crear Iberi< un país que aunará (Andosia, Portugal, España y Gibraltar) Bandera verde amarilla y gualda y de escudo una herradura.
Francisco Centauro había pensado volverse a tirar al vacío pero el don de ser un centauro no es para tirarlo por la ventana, en andosino finestra.
 El no iba a vender su pellejo Francisco Centauro, que daba coces por la noche a sucursales bancarias andosinas. Francisco Centauro ibérico o íbero irredento que se escondía de los hombres para mostrarle su alma a Dios.
 Francisco que leía a los poetas y a los profetas de la Santa Biblia. escribía desde un pesebre su Historia y la Historia de Andorra y la metahistoria de la mística de taumaturgia sefardí.
 Centauro Francisco pensaba a veces en sus amores legendarios ahora que era una leyenda aunque sólo lo hubieran entrevistado una vez en un periódico local y jamás había salido por televisión. Alguna gente sostiene que su risa era como un relincho y que estaba dotado de buena voz.
Sus movimientos eran extraños como el salto del caballo en el tablero de ajedrez. Lo que salvo su maltrecho cuerpo, es cierto, que no podía saltar, su movimiento centurialístico era imprevisible y en ocasiones extraordinario.
 Una mañana se despertó con los puños bien cerrados en la capital zaragotina del Ebro y fue directo a reventar una sucursal bancaria andosina. Les tiró coces por doquier no ya a los empleados, si no al ordenador y los trastos inútiles que allí había. Invocando la memoria de los sefarditas muertos allá en la Segunda guerra Mundial.
  Al salir de tamaño pifostio que armó. Espero a que lo detuviera el cuerpo nacional de policía que tuvo que habitar un furgón para llevarlo a los juzgados. No fue preso, si no que lo metieron en una cuadra habilitada en una institución psiquiátrica fundada por el ajedrecista Ramón Rey Ardid.
  Teniendo en cuenta el carácter y ánimo de nuestro Centauro. Hizo amistad con un colmenero de nombre Sergio Royo. En la Institución mental del ajedrecista, nuestro Centauro hacía lo que él daba a llamar himnos ibéricos como el siguiente que acá se versa


ERRANTE HERRADURA
Errante herradura de las tierras de Iberia
nietos de Viriato, hijos de Quijote
somos primos, somos hermanos
en el bordón de todas las guitarras
como un nido de castañuelas
suenan y sueñas Iberia Sefarad
lo que un día fue España y Portugal
Andosia y Gibraltar

Errante herradura de las tierras íberas
somos jota y sardana
flamenco y fado
buena ventura
buena ventura
que país que no fue, será
y resonará en el relincho y el trino
de la errante herradura
que a iberia tiene como destino y signo

Nuestro Centaurín de las Iberias veía ya la bandera verde amarilla y gualda
Una en la diversidad
Grande en realidad
y libre de verdad
Estuvo 6 meses en el psiquiátrico y un día se escapó a recorrer Iberia, sus rúas, sus plazas, sus valles, cordilleras, playas y collados. Cargado con dos pesadas alforjas que llevaba en sus lomos marchó a tierras granaínas. Colgándose de trenes de mercancías.
Llegó a la ciudad del Darro y el Genil, de la Alhambra y el barrio del Albayzín y el Realejo. Cuna de la taifa nazarí.
Allí subía por la cuesta del Chapiz, en el alma pura y noble del Albayzín, al Carmen de las tres estrellas , lindante al Carmen del amor perdido. Donde su buen amigo Abel tenía una cuadra y un pesebre para él.
Resonaban sus herraduras en adoquinado de las rúas a puro y latente flamenco, del cante jondo de susalerosa voz, mezcla de relincho y trueno.
Allí conoció al bailaor Chiveria y a las flamencas del grupo Sinkaí, a un candiense de nombre Geordie que le llevó a su casa de Almuñecar y le regalo su libro de poemas NAZZA y grabaron un disco a medias junto al oscense Justo Bagüeste en la playa del Muerto.
  Pero eso será más adelante todo el mundo quería conocer a Francisco Centauro por sus extrañas formas de caminar y su forma de palpar la Iberia que él profetizaba. Porque como dice 2 de Corintios 13v 9 “porque en parte conocemos y en parte profetizamos” el era Centaurín de las Iberias.
 Amaba los campos de Castilla, Arcos de Jalón, Judes, Chaorna, Lumpiaque, Albarracín la última taifa de Aragón de los Banú Razín, El Guadalaviar, el Tajo, el Ebro, Granada la Alcarria, el Argave, Mérida, Badajoz, las murallas de Ávila, Pucela,los montes de León, a cota da norte, Logroño, Autol, Tafalla, Monzón, Santiago de Compostela, Portodoson, el Puerto de Santa María, el rocío onubense, la playa del Sardinero, Elche, Donostia,  Cieza, Antequera, Vitoria Gasteiz, Aguilar de Campoo, Tarraco, las casas colgantes de Cuenca, Caltojar,el Moncayo, Turiaso, Tudela, Guadahortuna, Ariza, La barcinocon su rambla, alclá de Henares, Estoril, Oporto, Lisboa.
El quería ser un peregrino por las tierras de Iberia y como ya dijo Machado caminante no hay camino, se hace camino al andar.
  Centaurín de las Iberias llenaba libretas con poemas, de vez en cuando algún relato, oraciones al todopoderoso o ya prosaba un diario íntimo.
Marginado de la sociedad, aunque por otra parte querido, en un trote borriquero se paseaba el nostre noble centaure por las plazas, las rúas, y los barrios, sobre todos, yuderías de Sefarad.
 con pan y vino hacía el camino, hablando con todo el mundo porque el sólo decía su canción a quien con él iba.
 Y así le gustaba el flamenco en aquel estudio de aquella playa en Almuñecar con Gergie y Justo, de los cuales hablamos recientemente. Gergie le invitó a cantar 5 canciones que perpetrarían cada uno más un dueto que no salía en el libro NAZZA editado en Vancouver. La cual era la siguiente
SAVE THE BEES
Save the bees, sabe the bees
the only queen
the queen of hive

are our sisters

Save the bees
sabe the beest
the profete eat honey
the bear eat honey
you eat honey
I eat honey
the bear of the flag of California eat honey

Save the bees
sabe the bees
the only queen
the queen of hive

are our sisters
save the bees
save the bees

….. Y como en un zumbido. Salió de Almuñecar y de Granada, con sus alforjas cargadas de discos, para donar o vender, por Sierra Morena recordando al Cardenio del Quijote. Don quijote y Rocinante en uno. Eso era nuestro centauro.
Francisco, encontró allí un amigo que será durante un tiempo su Sancho Panza y cuyo nombre si queremos recordar Archilendi gurrión. Pero eso nunca mejor dicho es capítulo a parte. Nos cuenta el cronista de estas líneas el doctor en psiquiatría Don José maría Bañeres.
Pero antes de irse sembró con lágrimas, aquestos versos:
LÁGRIMAS DE BOABDIL
Lágrimas de Boabdil
en la ciudad nazarí
el grito de la madre
y las lágrimas de Boabdil

Que voy a hacer sin ti, ciudad del Albayzin
si ahora que te conozco me alejo de ti.

Mi llanto de niño
mi herida y mi equilibrio la Historia se escribió...

... pensando en las estrellas
 que estando en el cielo cayeron en la tierra

Granaíno es el poema nazarí
es su pena lágrimas de Boabdil.

Que voy a hacer sin ti ciudad del Albayzín
del Darro y el Genil

Lágrimas de Boabdil cayeron aquí




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